Dispepsia, ¿solo mala digestión?

Etimológicamente, el término dispepsia proviene de las palabras griegas dys (“malo”, “difícil”) y pepto (“cocer”, “digerir”). Por ello, su significado estricto es “mala digestión”. No obstante, en la actualidad el término se utiliza para referirse a síntomas que no necesariamente se relacionan con la ingesta.

¿Qué es dispepsia?

Se considera dispepsia a aquél dolor o malestar localizado en la parte central del abdomen superior (epigastrio) acompañado o no de otros síntomas digestivos (pesadez, hinchazón, ardor, náuseas, eructos…) preferentemente después de la ingesta, pero no exclusivamente.

En la mayor parte de los casos (hasta el 60%) no es posible encontrar una causa orgánica que justifique la dispepsia, pasando a llamarse dispepsia funcional. Por el contrario, en aquellos casos en los que sea posible demostrar un trastorno causal hablaremos de dispepsia orgánica, cuyas causas más frecuentes son la úlcera gastroduodenal, la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), el consumo de fármacos y todos los cuadros de malabsorción intestinal, incluyendo la celiaquía, la hipersensibilidad al trigo no celíaca y la intolerancia a disacáridos.