Glúcidos, proteínas y lípidos.

Las células emplean diferentes compuestos orgánicos para llevar a cabo sus funciones. En un momento determinado y bajo ciertas circunstancias, estos compuestos pueden ser empleados por la célula como fuente de energía. Por ello, adquieren el nombre de combustibles metabólicos y son los glúcidos, las proteínas y los lípidos.Glúcidos proteínas y lípidos

Los glúcidos son compuestos basados en el carbono, el hidrógeno y el oxígeno, manteniendo estos dos últimos elementos la misma proporción: 2 átomos de hidrógeno por cada uno de oxígeno. Esto, al corresponder a la proporción que guarda el agua en su fórmula, les dio el nombre –no completamente correcto- de hidratos de carbono. Típicamente, los glúcidos tienen funciones energéticas, pero muchos adquieren un carácter estructural.

Por su parte, los glúcidos pueden clasificarse en mono, oligo o polisacáridos en función de la cantidad de unidades estructurales que los conformen. Un polisacárido será escindible en multitud de monosacáridos. También pueden ser llamados azúcares simples o complejos. Ejemplos de monosacáridos o azúcares son la glucosa, la fructosa, la sacarosa o la galactosa, mientras que el almidón o la lactosa (unión de una molécula de glucosa y otra de galactosa) son glúcidos complejos por estar constituidos por azúcares simples en los que se pueden escindir.

Las proteínas son un conjunto de moléculas extremadamente variado. Todas ellas se caracterizan por estar compuestas por aminoácidos unidos en secuencia. Un aminoácido es una estructura sencilla de carbono que presenta un grupo amino (NH2) en un extremo y un grupo carboxilo (COOH) en el otro. Los aminoácidos se ensamblan estableciendo enlaces entre el grupo amino de un aminoácido y el grupo carboxilo del siguiente, formando cadenas que tienen combinaciones extremadamente variadas. Existen un total de 20 aminoácidos en toda la biología conocida que componen los millones de proteínas diferentes que existen. Por su parte, las funciones de las proteínas son muy diversas: podemos encontrar desde proteínas estructurales, hasta transportadoras, moduladoras de procesos, enzimas y hormonas entre otras.

Por último, los lípidos son moléculas de características diversas, compuestas por diferentes estructuras básicas, que tienen en común una cualidad: ser hidrófobas y, por ello, insolubles en agua. Podemos hablar de lípidos típicos si su naturaleza química la basan en los ácidos grasos: las grasas (mono, bi y triglicéridos), las ceras y los fosfolípidos entre otros o lípidos atípicos, no relacionados con los ácidos grasos y cuyos mecanismos de síntesis son independientes de ellos, como el colesterol. Sus funciones son energéticas y reserva, estructurales e incluso hormonales.